12/04/11

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Nos proyectó a continuación unos frescos del Camposanto de Pisa atribuidos a Orcagna, un pintor del que yo no había oído hablar en mi vida. La proyección duró lo que quedaba de clase, y ella se limitaba a hacer breves comentarios, a medida que iba ampliando detalles significativos e insignificantes, como si explorase uno por uno los rincones de uma habitación. Todo con mucha lentitud, para que se nos quedara grabado en la retina, que en eso consistia - dijo - el placer de la contemplación.
Se ve en uno de los extremos a un grupo de damas y caballeros solazándose en un vergel ao son del clavicordio. Dos ángeles sostienen sobre ellos, desplegado como una colgadura, un letrero que dice: "Ni el mucho saber ni la riqueza, y menos  vanidad o una rancia nobleza, los va a librar a éstos de la muerte", en italiano, claro, pero ella lo tradujo. Al otro lado, una cabalgata también de damas y caballeros que avanza descuidada por el monte se sobresalta al descubrir tres ataúdes abiertos con cadáveres en estado de decomposición. Todo el cielo está surcado por ángeles y demonios que, a manera de bandada de insectos surrealistas, se disputan la presa de los vivos. En el yermo, alejados de la colossal guadaña de la muerte, dos ermitaños, entregados a sus meditaciones, parecem ser los únicos en cuyo rostro se pinta la serenidad.
- El autor, si fue Orcagna, que no se sabe seguro - acabó Rosario Tena -, ha puesto el acento más en lo inexplicable y misterioso que en una pretensión de moraleja. Yo veo en este quadro sobre todo un himno a lo absurdo, tal vez por eso me parece tan moderno y tan intemporal por otra parte. Desde que el mundo es mundo, vivir y morir vienen siendo la cara y la cruz de una misma moneda echada al aire, pero si sale cara es todavía más absurdo. Para mí, se quieren que les diga la verdade, lo raro es vivir. Hasta el viernes.
Así concluyó su clase. Yo anoté en el cuaderno, como remate de mis apuntes: "Lo raro es vivir. (Posible título para una canción)".
Aquella misma tarde empecé a leer La divina comedia.

Carmen Martín Gaite in "Lo raro es vivir", Editorial Anagrama, Barcelona, 1996, pp 183 - 184.
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