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28/03/12

" No existe más que una danza que nuestras figuras simulan... "

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" Poema 7 do Ciclo Los Gilles de Binche "

Decir que avanzamos que no avanzamos no es verdad
Lo que llamamos realidad es la locura del regresar de las cosas
Porque las cosas vuelven sobre sí mismas regresamos con ellas
Somos los aparecidos de nosotros mismos como fantasma del día
Como la noche es fantasmal copia fantasmagórica de la noche que la precedió
Y puesto que somos los mismos que los que nos precedieron
Fallezcámonos de una vez de veras o cesemos simplemente de preceder
De preceder el cortejo de aquellos que nos precedieron de aquellos a los que seguíamos
No fallecemos cedemos la precedencia cedemos el paso
No fallecemos giramos en la invisibilidad de la danza
Pasamos el relevo de la locura la enfermedad la contaminación del ritmo
Falleciendo precedemos de otra manera otramente otra danza más grande
Precediendo a aquellos que ahora preceden la danza que precedimos
Ninguno precederá ninguno fallecerá al final puesto que el círculo nos abraza
Y que girando sobre nosotros mismos simplemente hacemos girar la danza
Sabemos que danzamos nos disfrazamos de danzarines lentos
Nos autoenmascaramos con la lentitud la realidad de nuestra danza
Nos ocultamos la locura que consiste en recuperar en reproducir las figuras
Porque la infancia de la danza es siempre la que corre ante nosotros
Con nosotros a la zaga corriendo tras la figura infantil de la danza
Cuántos amaneceres desde el primer día de la Creación Recreación.
Cuántos millones de miles de millones de amaneceres lo mismo multiplicado por sí mismo
Cuántas repeticiones cuántas máscaras de nosotros mismos de una vez
No fallecemos no dejamos de preceder nuestra precedencia
Todo fue nosotros ancestralmente será nosotros anteriormente a la anterioridad
Existen dos sentidos en nuestra vida tal como dos maneras de girar en la danza
No existe más que una danza que nuestras figuras simulan bailarla nos liberará
La danza nos liberará del retraso la lentitud que padecemos al sucedernos
La danza nos hará regresar a la precedencia de precedencia
Nunca se da una inmovilidad contra la danza
Nunca se da una inmovilización del movimiento con la muerte de la danza
Se da la liberación de aquello que continúa
Se da la liberación de la repetición
Se da el regreso mismo en sí mismo sobre sí mismo

   Darras, Jacques. Arqueología del agua, Antologia 1988 - 2001. Madrid: Libros del Aire, Madrid,
2011, pp 123 - 127 (Edição bilingue; notas e tradução de Miguel Veyrat).
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" Pero qué es una poesía que ya no quiere dejarse llevar por el canto? "

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" Poema 2 do ciclo Nombrar Namur "

En el hombre, la voz que canta se escucha bajo la voz que habla.
La voz del canto está al fondo de la garganta más cerca de los pulmones que la palabra.
Que asimismo está más hacia adelante, hacia afuera, cerca de los dientes,
Más cerca del afuera.
La voz del canto está atrás, más atrás, en el desfile que enfila la respiración a la salida de los pulmones.
La voz del canto es alimentada directamente por la respiración de los pulmones.
Que asimismo son alimentados por el corazón y el pulso de la sangre.
La voz del canto es como un clima interior.
Un cielo interior.
Respiración y sangre forman um especie de microclima que se parece un poco al de las playas litorales.
El mar, la sangre.
El viento, el respirar.
Las olas, la onda del canto.
El cielo, qué pintaria al cielo en todo esto?
El cielo sería la oreja que escucha.
La voz del canto se calienta directamente con la sangre de las arterias pulmonares.
Es lo que hace que los hombres tengan la voz más o menos cálida,
Eso se debe al corazón, eso se debe a la sangre.
Ved qué bien nos informan los aparatos de teléfono o micrófono que son como los intrumentos médicos para auscultar la voz.
Son lupias, son filtros para detectar, concentrar lo que en las voces llega de verdad desde la pequeña caja pulmonar de resonancias vocales.
Excluyendo todos los parásitos.
Al abrigo de toda interferencia externa como el coeficiente de enfriamiento de la palabra al contacto del aire.
Como el coeficiente del ángulo de incidencia de la penetratión de la palabra en el aire.
Así pues, poniéndome como mi proprio ejemplo, observo que en la conversación corriente mi voz es sorda.
Oigo que no la oyen.
Oigo también que no tengo especial empeño en que la oigan.
Esto explica aquello.
Conservo dentro lo más cálido de mi cálida voz bien calentita.
En su cielo, en mi clima interno.
Existe una intimidad de la voz.
Una intimidad escondida, un pudor de la voz.
Un pudor casi sexual o amoroso de la voz.
No siempre empleo mi voz con todo el mundo.
Ni mi playa con ondas vocales.
Ni mi sangre.
No soy un donante de sangre vocal universal.
No soy un tenor ligero en continuo arrullo.
Soy un barítono claro.
Barus, en griego, quiere decir grave.
Grave pero claro.
Soy muy sensible al barómetro.
Pongo más o menos tensión, calor en mi voz según las circunstancias.
Fuerzo más o menos la caldera.
La voz es un órgano de seducción.
La voz es un órgano sexual.
Del que tiene, por cierto, casi la forma y los atributos.
Órgano sexual de lo alto.
En los pájaros el canto sirve para aparearse.
Mas, para qué sirve la voz cuando se es poeta?
Para qué clase de apareamiento puede servir la poesía?
Sobre todo cuando ya no canta.
Cuando ya no quiere saber si confunde la voz de canción con la voz de palabra.
Cuando quiere ser poema no cantante.
Cuando confundiría casi con un parásito su ritmo interno prosódico irreprimible.
Un parásito de la sangre antigua residual.
Pero qué es una poesía que ya no quiere dejarse llevar por el canto?
Es decir, por el corazón, la sangre, el clima pulmonar?
Se puede no querer seducir, en poesía?
Sin duda, si se quiere permanecer soltero.
En el celibato del poema.
Sin duda.
En tales condiciones el pudor climático ya no basta.
Hay que bajar el barómetro.
Regular de otro modo la caldera pulmonar.
Del pudor pasar a la frialdad.
Gregoriana?
Aún no es bastante rigurosa!
Oyes, Reverdy?
Ajusta un poco tu sayal en Solesnes, cariño!
Veo que aún desvelas demasiado tu intimidad.
Tus pulmones yacen por tierra, sucio pequeño surrealista.

     Darras, Jacques. Arqueología del agua, Antología 1988 - 2001. Madrid: Libros del Aire, 2011,
pp 91 - 97 (Edição bilingue com notas e tradução do francês por Miguel Veyrat).
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